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Ástrid Camposeco ya hizo historia

“¿Qué significa para mí? Es algo que marca la diferencia, porque estamos abriendo una puerta a este deporte. Somos muchas las mujeres que practicamos pesas en el país, y sin duda es una oportunidad para que nos tomen en cuenta y tengamos más apoyo”, expresó Ástrid

El levantamiento de pesas femenino en Juegos Olímpicos se inició en la edición de Sidney 2000 y, 12 años después, la guatemalteca es la primera mujer del país en obtener una plaza.

Para Ástrid y sus compañeras no ha sido fácil encontrar espacio, pues se topan con muchas barreras.

“Es bastante difícil abrirse camino en levantamiento de pesas, porque todos piensan que es deporte de hombres. Para empezar, la familia de una mujer es difícil que lo acepte, por todo el entorno en que vivimos, por eso esta clasificación es una forma de decir que estamos presentes y podemos hacer las cosas”, aseguró la atleta originaria de Quetzaltenango.

Momento soñado

La plaza que obtuvo Ástrid llegó luego de que el equipo guatemalteco femenino se ubicó en la cuarta posición del clasificatorio continental que se celebró este año en Guatemala y la Federación Internacional de Levantamiento Pesas le otorgó un lugar al país en esa rama.

“Estuvimos por encima del quinto lugar por un punto, fue difícil. Cuando me dijeron que yo era la seleccionada pensé que era una broma, me quedé fría, porque estaba cumpliendo mi sueño”, expresó Camposeco, de 21 años.

La meta llegó en un buen momento para Ástrid, quien se trazó ese sueño hace cuatro años, cuando decidió practicar este deporte.

“Yo hacía triatlón, pero en una ocasión me mandaron a hacer físico al Complejo Deportivo de Xela, el entrenador me empezó a poner ejercicios de pesas y descubrí que era buena en lo que hacía”, contóÁstrid, quien representará al país en la categoría más de 72 kilos.

Aunque se sentía segura de sí misma, el primer obstáculo fue convencer a su madre, Carmen Hernández, quien no estuvo de acuerdo en un principio.

“Mi mamá no quería, pero la convenció el entrenador, quien le dijo que solo iría a una competencia, pero luego fui a otra y luego a otra, y me iba bien, entonces decidí quedarme. Ahí llegó el anhelo de estar en unos Juegos Olímpicos”, afirmó.

Para decidir practicar las pesas, Camposeco pasó por muchos deportes en su infancia, pues asegura que intentó hacer gimnasia, triatlón y “todos los deportes con pelota que puedan existir”, pero el amor que les tomó a las pesas fue inigualable.

“Antes de empezar en pesas no entendía cuál era el sentido de este deporte, pero ahora con las pesas uno aprende a mejorarse a sí mismo. El rival son las propias marcas y eso lo vuelve a uno perseverante”, dijo.

Objetivo real

Ástrid sueña con algún día pisar el podio de ganadores y obtener una medalla olímpica, pero para llegar a ese momento sabe que la preparación es muy intensa.

“Para ganar una medalla hay que trabajar muy duro. Espero que Dios me preste la vida para hacer mi mayor esfuerzo y alcanzarlo algún día”, expuso.

En Londres, su mayor objetivo es tomar la mayor experiencia posible en competencias de alto nivel.

“Es la primera vez que voy a estar en una competencia de este nivel. Quiero conocer a las personas que compiten ahí y por supuesto ubicarme en el mejor lugar posible”, indicó.

Ástrid no deja de pensar en el momento que mencionen su nombre y tenga que salir a dar su mejor esfuerzo.

“Desde que me dijeron que iba a ir a Londres no he dejado de pensar en ese momento e imaginarme cuando me toque que pasar a la tarima. Estoy muy ilusionada y comprometida por hacer bien las cosas por mi país”, manifestó la pesista.

“¿Qué significa para mí? Es algo que marca la diferencia, porque estamos abriendo una puerta a este deporte. Somos muchas las mujeres que practicamos pesas en el país, y sin duda es una oportunidad para que nos tomen en cuenta y tengamos más apoyo”, expresóÁstrid, en entrevista con Prensa Libre.

El levantamiento de pesas femenino en Juegos Olímpicos se inició en la edición de Sidney 2000 y, 12 años después, la guatemalteca es la primera mujer del país en obtener una plaza.

Para Ástrid y sus compañeras no ha sido fácil encontrar espacio, pues se topan con muchas barreras.

“Es bastante difícil abrirse camino en levantamiento de pesas, porque todos piensan que es deporte de hombres. Para empezar, la familia de una mujer es difícil que lo acepte, por todo el entorno en que vivimos, por eso esta clasificación es una forma de decir que estamos presentes y podemos hacer las cosas”, aseguró la atleta originaria de Quetzaltenango.

Momento soñado

La plaza que obtuvo Ástrid llegó luego de que el equipo guatemalteco femenino se ubicó en la cuarta posición del clasificatorio continental que se celebró este año en Guatemala y la Federación Internacional de Levantamiento Pesas le otorgó un lugar al país en esa rama.

“Estuvimos por encima del quinto lugar por un punto, fue difícil. Cuando me dijeron que yo era la seleccionada pensé que era una broma, me quedé fría, porque estaba cumpliendo mi sueño”, expresó Camposeco, de 21 años.

La meta llegó en un buen momento para Ástrid, quien se trazó ese sueño hace cuatro años, cuando decidió practicar este deporte.

“Yo hacía triatlón, pero en una ocasión me mandaron a hacer físico al Complejo Deportivo de Xela, el entrenador me empezó a poner ejercicios de pesas y descubrí que era buena en lo que hacía”, contóÁstrid, quien representará al país en la categoría más de 72 kilos.

Aunque se sentía segura de sí misma, el primer obstáculo fue convencer a su madre, Carmen Hernández, quien no estuvo de acuerdo en un principio.

“Mi mamá no quería, pero la convenció el entrenador, quien le dijo que solo iría a una competencia, pero luego fui a otra y luego a otra, y me iba bien, entonces decidí quedarme. Ahí llegó el anhelo de estar en unos Juegos Olímpicos”, afirmó.

Para decidir practicar las pesas, Camposeco pasó por muchos deportes en su infancia, pues asegura que intentó hacer gimnasia, triatlón y “todos los deportes con pelota que puedan existir”, pero el amor que les tomó a las pesas fue inigualable.

“Antes de empezar en pesas no entendía cuál era el sentido de este deporte, pero ahora con las pesas uno aprende a mejorarse a sí mismo. El rival son las propias marcas y eso lo vuelve a uno perseverante”, dijo.

Objetivo real

Ástrid sueña con algún día pisar el podio de ganadores y obtener una medalla olímpica, pero para llegar a ese momento sabe que la preparación es muy intensa.

“Para ganar una medalla hay que trabajar muy duro. Espero que Dios me preste la vida para hacer mi mayor esfuerzo y alcanzarlo algún día”, expuso.

En Londres, su mayor objetivo es tomar la mayor experiencia posible en competencias de alto nivel.

“Es la primera vez que voy a estar en una competencia de este nivel. Quiero conocer a las personas que compiten ahí y por supuesto ubicarme en el mejor lugar posible”, indicó.

Ástrid no deja de pensar en el momento que mencionen su nombre y tenga que salir a dar su mejor esfuerzo.

“Desde que me dijeron que iba a ir a Londres no he dejado de pensar en ese momento e imaginarme cuando me toque que pasar a la tarima. Estoy muy ilusionada y comprometida por hacer bien las cosas por mi país”, manifestó la pesista.

Fuente: PrensaLibre

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